
Jesús Alviz, el genio literario que la Sierra de Gata no debería olvidar
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Y es que ni Acebo, tu pueblo, ni la Sierra de Gata podrán nunca olvidarte. Uno pasea por ese bendito pueblo y, a cada bocanada de aire, todo nos lleva a tus textos prosaicos, a tu obra narrativa, a esas escrituras tan preciosas que hiciste para el teatro.
No tuve la suerte de conocerte, aunque sí y muy bien a tu hermano, José Luis, al que profeso un gran cariño y respeto. Y si he de ser sincero, no conozco tu obra y desde aquí me comprometo a aprobar esa asignatura pendiente.
Pero todos los paisanos acebanos hablan con cariño de ti. Todas esas almas que deambulan por los cielos, entre ellos tú, nos quieren acercar tus recuerdos. Y es que no solo has sido eres importante entre ellos si no que tu legado alcanza a toda la tierra de la Sierra de Gata, a Cáceres y a Extremadura.
Desarrollaste una obra literaria compuesta principalmente por novelas en prosa y piezas teatrales, caracterizadas por un lenguaje de extraordinaria riqueza, una constante experimentación formal y una profunda libertad creativa.
Representas la creatividad, la libertad intelectual, el talento surgido desde un entorno rural y eres la referencia de la Sierra de Gata para generar figuras culturales de alto nivel.
Tu prosa densa, imaginativa y cargada de simbolismo invita al autor a abandonar la lectura cómoda para adentrarse en un universo literario propio.
«Desde un pequeño pueblo de la Sierra de Gata también pueden nacer escritores capaces de cambiar la literatura.»
Dejas un enorme bagaje cultural, y perdóname si me olvido de alguna obra al nombrarlas con: Luego, ahora háblame de China (1977), He amado a Wagner (1978), El frinosomo vino a Babel (1979), Calle Urano (1981), Trébedes (1982), Concierto de ocarina (1986) u Española dicen que es (1992).
Y no quiero caer en el error de olvidar tu obra teatral con Un solo de danza (1982) con la que conseguiste el Accésit del Premio Nacional de Teatro Calderón de la Barca, Inés María Calderón, virgen y mártir, ¿santa?, El crimen de Don Benito, Trilogía Light formada por ¡Qué más da!, El futuro no existe y Pasen y vean. Y Wallada (1990) con la que ganaste el Premio de Autores de Teatro de la Comunidad de Madrid.
Adaptaste Los siete contra Tebas (Esquilo) y La caja de Pandora (Fran Wedekind.
Y te quedaba vida, escritura y arte para enseñarnos, pero falleciste a una edad (52) en la que nadie tiene el permiso de fallecer.
Curioso que en el 2000 aparece una obra póstuma tuya con el título de El fuego lento del hinojo. Una novela sobre la memoria, el paso del tiempo, los deseos frustrados y las contradicciones humanas. Un cierre a… tu trayectoria narrativa.
Yo ahora, este pseudo escritor que osa plasmar alguna palabra de sentimiento hacia ti, escucho mucho de ti y, ahora sí, con todas las ganas del mundo y desde el corazón, me informo para saber quién fue ese escritor tan importante, hermano de mi amigo.
Y que me perdonen los acebanos por hacer mío cada paso que he dado, y los que me quedan por dar, por ese maravilloso pueblo. Y cada vez que pase por esa calle que te han destinado y en la que luce tu nombre me pararé y diré:
“Qué grande eres”.
P.D.: Permíteme mi trato contigo en presente porque aunque te fuiste hace tiempo atrás (1998), se te nota entre nosotros.









